12 abr. 2014

El enojo



Es malo que el enojo se mueva dentro, porque eso quiere decir que toda la estructura del cuerpo y mente será envenenada por él. Y entonces si tú continúas haciendo esto durante mucho tiempo… como todos lo han estado haciendo, porque la sociedad enseña a controlar, no a transformar.
La sociedad dice, 'Contrólate', y a través del control, todas las cosas negativas han sido arrojadas más y más profundo al inconsciente, y entonces se convierten en algo constante dentro de ti. Entonces no es cuestión de estar enojado algunas veces y otras no — tú simplemente estás enojado. A veces estallas, y a veces no estallas porque no hay excusa, o tienes que encontrar una excusa. Y recuerda, ¡puedes encontrar una excusa en cualquier parte!
Tú estás enojado. Como has reprimido tanto enojo, ahora no hay momentos en que no estés enojado; cuando mucho, a veces estás menos enojado, a veces más. Todo tu ser es envenenado por la represión.
Tú comes con enojo — y tiene una calidad diferente cuando una persona come sin enojo: es hermoso observarla, porque come sin violencia. Puede estar comiendo carne, pero come sin violencia; tú puedes estar comiendo solamente verduras y frutas, pero si reprimes el enojo, comes violentamente.
Tan sólo al comer, tus dientes, tu boca, liberan enojo. Tú masticas el alimento como si éste es el enemigo. Y recuerda: siempre que los animales están enojados, ¿qué harán? Solamente dos cosas son posibles: no tienen armas y no tienen bombas atómicas, ¿qué pueden hacer? Ya sea con sus uñas o con sus dientes serán violentos contigo.
Éstas son las armas naturales del cuerpo: las uñas y los dientes. Es muy difícil hacer algo con tus uñas, porque la gente dirá, “¿Eres un animal?” Entonces lo único que te queda a través de lo cual puedes expresar el enojo o la violencia con facilidad es la boca… y eso tampoco puedes utilizarlo para morder a alguien. Por eso decimos, “una mordida de pan,” “una mordida de alimento,” “unas cuantas mordidas.”
Tú comes el alimento violentamente, como si el alimento fuera el enemigo. Y recuerda, cuando el alimento es el enemigo, no te alimenta en realidad, alimenta todo lo que está enfermo en ti. La gente con enojo profundamente reprimido come más; sigue acumulando grasa innecesaria en el cuerpo. ¿Y has observado que la gente gorda casi siempre está sonriendo? Innecesariamente, aunque no haya razón, la gente gorda siempre continúa sonriendo. ¿Por qué? Éste es su rostro, ésta es la máscara: están tan asustados de su ira y de su violencia que tienen que conservar un rostro sonriente continuamente en sí mismos — y siguen comiendo más.
Comer más es violencia, enojo. Y entonces esto se moverá de todas las formas, en cada escenario de tu vida.
Cuando estás comiendo, te enojas: mira a una persona comiendo. Mira a una persona haciendo el amor — el enojo ha ido tan profundamente que incluso el amor, una actividad totalmente opuesta al enojo, incluso ello es envenenado; el comer, una actividad absolutamente neutral, incluso ello es envenenado. Entonces tú apenas abres la puerta y hay enojo, pones un libro sobre la mesa y hay enojo, te quitas los zapatos y hay enojo, estrechas las manos y hay enojo — porque ahora tú eres el enojo personificado.
Con la represión, la mente se divide. La parte que aceptas se convierte en el consciente, y la parte que niegas se convierte en el inconsciente. Esta división no es natural, la división sucede debido a la represión. Y en el inconsciente tú sigues arrojando todos los desperdicios que la sociedad rechaza — pero recuerda, cualquier cosa que arrojas allí dentro se convierte cada vez más en parte de ti: entra en tus manos, en tus huesos, en tu sangre, en el latido de tu corazón. Ahora los psicólogos dicen que casi el ochenta por ciento de las enfermedades son causadas por emociones reprimidas: tantas fallas cardíacas quieren decir que mucha ira ha sido reprimida en el corazón, tanto odio que el corazón es envenenado.
¿Por qué? ¿Por qué el hombre reprime tanto y se vuelve enfermizo? Porque la sociedad te enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente distinto. Para algunas cosas, no es una manera de control en absoluto, es precisamente lo contrario.
Lo primero: al controlar tú reprimes, en la transformación expresas. Pero no hay necesidad de expresar sobre alguien más, porque el “otro” es simplemente irrelevante. La próxima vez que te sientas enojado ve y corre alrededor de la casa siete veces, y después siéntate bajo un árbol y observa dónde ha ido el enojo. Tú no lo has reprimido, no lo has controlado, no se lo has arrojado a alguien más — porque si lo lanzas a otro se crea una cadena, debido a que el otro es tan tonto como tú, tan inconsciente como tú. Si lo lanzas a otro, y si el otro es una persona iluminada, no habrá problema; él te ayudará a arrojarlo y a liberarlo y a pasar por una catársis. Pero el otro es tan ignorante como tú; si le lanzas enojo, reaccionará. Te lanzará más enojo, él está tan reprimido como tú. Entonces se hace una cadena: tú se lo lanzas a él, él te lo lanza a ti, y ambos se vuelven enemigos.
No se lo arrojes a nadie. Es igual que cuando sientes ganas de vomitar: tú no vas y vomitas sobre alguien. El enojo necesita un vómito. ¡Tú vas al cuarto de baño y vomitas! Limpia el cuerpo entero — si reprimes el vómito será peligroso, y cuando hayas vomitado te sentirás fresco, te sentirás liberado de un peso, descargado, bien, sano. Algo estaba mal en el alimento que tomaste y el cuerpo lo rechaza. No continúes forzándolo dentro.
El enojo es sólo un vómito mental. Algo que has tomado está mal y todo tu ser psíquico desea arrojarlo, pero no hay necesidad de arrojarlo sobre alguien. Como la gente lo arroja sobre otros, la sociedad les dice que lo controlen.
No hay necesidad de arrojar enojo sobre nadie. Tú puedes ir a tu cuarto de baño, puedes dar una larga caminata — que quiere decir que algo en el interior necesita una rápida actividad para que sea liberado. Sólo trota un poco y sentirás que está liberado, o toma una almohada y golpea la almohada, lucha con la almohada, y muerde la almohada hasta que las manos y los dientes estén relajados. En el transcurso de una catársis de cinco minutos te sentirás descargado, y una vez que conoces esto nunca lo arrojarás sobre nadie, porque eso es absolutamente estúpido.
Lo primero en la transformación entonces es expresar el enojo, pero no sobre otro, porque si tú lo expresas sobre otro no puedes expresarlo totalmente. Puede que te guste matar, pero no es posible; puede que te guste morder, pero no es posible. Pero eso se le puede hacer a una almohada. Una almohada quiere decir “ya iluminado”; la almohada está iluminada, es un buda. La almohada no reaccionará, y la almohada no irá a ninguna corte, y la almohada no traerá ninguna enemistad contra ti, y la almohada no hará nada. La almohada será feliz, y la almohada se reirá de ti.
Lo segundo a recordar: sé consciente. Al controlar, la consciencia no es necesaria; sólo lo haces mecánicamente, como un robot. El enojo viene y hay un mecanismo — de repente todo tu ser se vuelve estrecho y cerrado. Si estás atento puede que el control no sea tan fácil.
La sociedad nunca te enseña a estar atento, porque cuando alguien está atento, está completamente abierto. Esto es parte de la consciencia; uno está abierto, y si tú deseas reprimir algo y estás abierto, es contradictorio, puede salir. La sociedad te enseña a cerrarte por dentro, a derrumbarte por dentro. A que no permitas incluso una pequeña ventana para que algo salga.
Pero recuerda: cuando nada sale, nada entra tampoco. Cuando el enojo no puede salir, tú estás cerrado. Si tocas una hermosa roca, nada entra; miras una flor, nada entra: tus ojos están muertos y cerrados. Besas a una persona — nada entra, porque estás cerrado. Vives una vida insensible.
La sensibilidad crece con la consciencia. A través del control te vuelves apagado y muerto — eso es parte del mecanismo del control: si estás apagado y muerto entonces nada te afectará, como si el cuerpo se hubiera convertido en un alcázar, una defensa. Nada te afectará, ni un insulto ni el amor.
Pero este control tiene un precio muy alto, un precio innecesario; entonces se convierte en todo el esfuerzo de la vida: cómo controlarte — ¡y después morir! Todo el esfuerzo del control se lleva toda tu energía, y entonces simplemente mueres.
El enojo es hermoso; el sexo es hermoso. Pero las cosas hermosas pueden volverse feas. Eso depende de ti. Si las condenas, se vuelven feas; si las transformas, llegan a ser divinas.
Sin control, sin expresar en otros, con más consciencia — y entonces la consciencia cambia de la periferia al centro.
Osho
Y llovieron flores
Leer más...

26 jul. 2013

Meditación de la semana. Mirar el firmamento azul

Mirar el firmamento azul

Mira el firmamento azul y continúa mirándolo.

No pienses en ello; no digas que es hermoso. No digas: “¡Qué bonito!”. No aprecies el color, no empieces a pensar. Si empiezas a pensar, lo paras. Ahora tus ojos no se están moviendo hacia el azul, el azul infinito. Simplemente muévete, mira simplemente; no pienses. No crees palabras; ellas se convertirán en barreras. No se tendría que decir ni siquiera “firmamento azul”. No verbalices.

Tendría que haber sólo una mirada pura, inocente del firmamento. Nunca se termina. Puedes seguir y seguir y seguir y, de pronto, debido a que no hay un objeto, sólo el vacío, de pronto tomarás conciencia de ti mismo. ¿Por qué? Porque si hay vacío tus sentidos se vuelven innecesarios. Los sentidos sólo son útiles si hay un objeto.

Si estás mirando una flor, entonces estás mirando algo; la flor está allí. El firmamento no está allí. ¿Qué queremos decir con firmamento? Aquello que no está allí. Firmamento quiere decir espacio. Todos los objetos están en el firmamento, pero el firmamento no es un objeto. Solo es un vacío, el espacio en que los objetos pueden existir. El firmamento en sí mismo es nada más que vacío puro. Obsérvalo.

¿Qué ocurrirá? En el vacío no hay objetos que puedan ser captados por los sentidos. Debido a que no hay objetos a captar, a percibir, los sentidos se vuelven futiles. Y si estás mirando hacia el firmamento azul sin pensarlo, sin pensarlo, súbitamente verás que todo ha desaparecido, no hay nada. En esa desaparición tomas conciencia de ti mismo. Mirando este vacío llegarás a estar vacío.

Si estás mirando el vacío no hay nada que se refleje o, sólo el firmamento azul infinito. Si se refleja, si tú sientes el firmamento azul, infinito,interiormente, te volverás sereno, encontrarás serenidad.

¿Cómo va a poder funcionar la mente en el vacío? Ella se detiene; desaparece. En la desaparición de la mente –la mente que es tensa, preocupada, llena de pensamientos que son relevantes, irrelevantes- en esa desaparición de la mente, serenidad.
Osho: Tomado de:El Libro de los Secretos
Leer más...

8 jun. 2013

Conocer a Osho

video



Leer más...

3 jun. 2013

Zen y cerebro. James Austin

Extracto del libro Zen y cerebro, del neurobiólogo James Austin 


La naturaleza del Zen no yace en la erudición, la filosofía, en la doctrina budista, ni siquiera incluso en el zazen. Yace en una sola cosa, a saber ver la naturaleza del Buda que está en cada persona.
M. Trevor
El poder del centro verdadero debe de ser el artefacto más perdido de la sabiduría humana. Es como si el mismo mensaje sigue llegando a la orilla y nadie rompe las botellas, mucho menos el código.

Marilyn Ferguson
3. ¿Pero, qué es Zen?
Zen es vivir la experiencia, no principios abstractos anticuados. Es una forma especial de budismo en la que los preceptos y la práctica se funden.
¿Cuáles son algunas de sus principales enseñanzas?.
1. Zen enfatiza la meditación como un camino a la iluminación. Este despertar espiritual final se enfoca en una tesis: nosotros y el universo somos co-extensivos. Este tema central se encuentra insinuado en el término “Maha-prajna-paramita”. Maha significa grandioso; prajna significa entendimiento-sabiduría; paramita insinúa alcanzar la otra orilla, el lugar en el que no hay ni apego a la vida ni miedo a la muerte. EL término apunta a ese entendimiento profundo que los libera a uno de todo el sufrimiento causado por preocupaciones egoístas y egocéntricas.
La iluminación Zen hoy en día es todavía algo diferente de otras. No, no desciende de algún poder superior más grande. Sus aspirantes la ven que algo que emana desde dentro, que está en todo nuestro alrededor. Significa despertar a nuestra unidad fundamental con ese universo eterno que está justo bajo nuestras narices. No implica agregar ningún concepto nuevo y esotérico del exterior.
2. El intelecto no se siente en casa en la provincia del Zen. El Zen se retira antes del intelecto. Se esconde, por así decirlo.
3. El Zen valora los hechos simples, concretos, vivientes de la experiencia cotidiana personal y directa. Cuando nuestro cerebro percibe una rosa roja, no necesita pensar acerca de la palabra “rojo”, reflexionar sobre su longitud de onda, o tratar de analizar qué proceso químico hizo que fuera de ese color. Percibe el rojo directamente. El entrenamiento Zen promueve esta misma consciencia instantánea, despejada de todo en el aquí y ahora.
Zen, viviendo en este momento presente, se concentra en este canto del ave, esta flor de cerezo que cae. Une todos estos momentos presentes de claridad tranquila en el flujo de su consciencia intemporal y continua.
En Zen, la experiencia de la vida terrenal de primera mano es la realidad viviente. La irrealidad es nuestra existencia frenética usual, la que está llena de un enjambre de pensamientos, percepciones nubladas y conductas egoístas.
4. El Zen es intensamente pragmático, cauto de juicios moralistas, de distinciones hechas por el hombre entre el bien y el mal.
El Zen es como nadar; no aprendes a nadar leyendo acerca de ello en un libro. Aprendes a nadar haciéndolo, en el agua.
5. Se aprende del Zen en zazen, la meditación Zen. Esta es la práctica esencial, fundamental para madurar las facultades intuitivas del cerebro. Para el maestro Zen Dogen, la práctica del zazen por sí misma constituía la iluminación. El enfoque meditativo del Zen tiene una premisa tácita simple: la forma de los humores y las actitudes – determinan – lo que pensamos y percibimos. Si nos sentimos felices, tendemos a desarrollar ciertos trenes de pensamiento. Si nos sentimos tristes o enojados, otros distintos. Pero supongamos, que con entrenamiento, nos desapegamos de las distracciones y aprendemos a mitigar estos vaivenes emocionales salvajes de cualquier lado de la ecuanimidad. Entonces podemos entrar en una consciencia serena que es la tierra natural para el crecimiento personal positivo, espontáneo, llamado frecuentemente crecimiento espiritual.
6. No necesitas sentarte en un cojín para practicar Zen. La práctica de Zen se extiende por si misma a prestarle atención desnuda a todos los eventos de la vida diaria. Si se tuviera que definir una meta, sería el arte de dejarse ir mientras se pone atención. Los aspirantes luchan para mantenerse a flote hasta que finalmente dejan ir su actitud de que la iluminación es algo que hay que “lograr”. Los que siguen tratando de “llegar” a la iluminación descubren que no tener metas verdaderamente y no ser egoístas es el más difícil de todas las artes de vivir.
7. El Zen hace énfasis en la autoconfianza, autodisciplina y esfuerzo personal. El individuo es responsable de iluminarse él o ella misma,
8. El viaje interno no es sino un preludio para salir. El despertar consciente unirá profundamente al aspirante con lo que se entiende que es la corriente dominante de la fuerza vital, todo el rango de las alegrías y penas de la vida.
¿Qué hace el pastor en la vieja historia Zen después de que finalmente se ilumina? No se retira del mundo para convertirse en ermitaño. En cambio, sigue adelante con alegría y compasión a mezclarse en el mundo “con manos que ayudan”.
(Continuará) 

Leer más...

28 may. 2013

El sendero del zen



El zen va más allá del Buda y de Lao-Tzu. Es su culminación, una trascendencia, tanto del genio índico como del chino. El genio índico alcanzó su cenit con el Buda Gautama, y el genio chino alcanzó su máximo apogeo con Lao-Tzu. Y el encuentro… la esencia de la enseñanza del Buda y la de Lao-Tzu se fusionaron en una corriente tan profunda que ahora ya no es posible separarlas. Ni siquiera es posible realizar una distinción entre lo que pertenece al Buda y lo que es de Lao-Tzu; la fusión ha sido total. No sólo es una síntesis, sino una integración. De ese encuentro nació el sen. El zen no es budismo ni taoísmo, y no obstante, es ambos.

Llamar “budismo zen” al zen no es correcto porque es bastante más. El Buda no es tan terrenal como el zen. Lao-Tzu es terriblemente terrenal, pero el zen no sólo es terrenal: su visión transforma la tierra en el cielo. Lao-Tzu es terrenal, el Buda es sobrenatural, y el zen es ambos… y al ser ambos se ha convertido en un fenómeno de lo más extraordinario.

El futuro de la humanidad se acercará cada vez más al enfoque del zen, porque el encuentro entre Oriente y Occidente sólo es posible a través de algo como el zen, que es terrenal y sobrenatural a la vez. Occidente es muy terrenal, y Oriente muy sobrenatural. ¿Quién hará de puente? El Buda no puede serlo; es esencialmente oriental, el auténtico aroma de Oriente, la auténtica fragancia de Oriente, rotundo. Lao-Tzu tampoco puede serlo; es demasiado terrenal. China siempre ha sido muy terrenal. China forma más parte de la psique occidental que de la oriental. No es una casualidad que China haya sido el primer país de Oriente que se haya vuelto comunista, materialista, que haya creído en una filosofía carente de divinidad, que haya creído que el hombre es sólo materia, y nada más. No ha sido por casualidad. China ha sido terrenal durante casi cinco mil años; es muy occidental. Por eso Lao-Tzu no puede ser el puente; es como Zorba el Griego. El Buda es tan sobrenatural que no lo puedes atrapar… ¿Cómo podría ser el puente?

Cuando pienso en ello el zen me parece la única posibilidad, porque en el zen, el Buda y Lao-Tzu se han convertido en uno. El encuentro ya ha tenido lugar. La semilla ya está ahí, la semilla del gran puente que puede convertir en uno a Oriente y Occidente. El zen será el punto de encuentro. Cuenta con un gran futuro… un gran pasado y un gran futuro.

Y el milagro radica en que el zen no esté interesado ni en el pasado ni en el futuro. Todo su interés está en el presente. Tal vez por eso sea posible el milagro, porque pasado y futuro están unidos por el presente.

El presente forma parte del tiempo. ¿Habéis pensado en ello alguna vez? ¿Cómo es el presente de lago? El pasado tiene una duración, y también el futuro. ¿Pero cuánto dura el presente? ¿Cuánto dura? ¿Se puede medir el presente entre el pasado y el futuro? Es inconmensurable; casi no es. No es tiempo, para nada: es la infiltración de la eternidad en el tiempo.

El zen vive en el presente. Toda su enseñanza trata de cómo estar en el presente, de cómo salir del pasado, que ya no es, y de cómo no implicarse en el futuro, que todavía no es, estando enraizado, centrado, en lo que es.

El enfoque del zen es de inmediatez, pero por eso mismo puede tender un puente entre pasado y presente. Puede tender un puente entre muchas cosas: el pasado y el futuro, puede unir Oriente y Occidente, el cuerpo y el alma. Puede tender un puente entre los mundos irreconciliables: este mundo y el otro, entre el mundano y el sagrado.
Leer más...

13 abr. 2013

Tarot Osho Zen 24. Compartiendo

A medida que te mueves hacia arriba, hacia el cuarto centro que es el del corazón, toda tu vida se convierte en un compartir amor. El tercer centro ha creado la abundancia de amor. Al llegar al tercer centro en la meditación, tienes tanta sobreabundancia de amor, de compasión, que quieres compartir. Esto sucede en el cuarto centro, en el corazón.
Es por esto que, incluso en el mundo ordinario, la gente piensa que el amor viene del corazón. Para ellos es simplemente algo que han escuchado; no lo conocen porque nunca ha llegado a su propio corazón. Sin embargo, el meditador llega finalmente al corazón. Cuando ha alcanzado el centro de su ser, el tercer centro, de repente una explosión de amor y comprensión, compasión y gozo y dicha y bendición surge en él con una fuerza tal que golpea el corazón y lo abre. El corazón está simplemente en medio de tus siete centros: tres centros por debajo, tres centros por arriba; has llegado exactamente a la mitad.

Osho The Search: Talks on the Ten Bulls of Zen Chapter2

Comentario:

La Reina del Fuego es tan rica, tan reina, que puede permitirse el dar. Ni siquiera se le ocurre hacer inventarios o guardar algo para más tarde. Ella dispensa sus tesoros sin limitaciones, aceptando y dando la bienvenida a lo más diverso para que participe en la abundancia, en la fertilidad y la luz que le rodea.

Al sacar esta carta se te sugiere que tú también estás en una situación en la que tienes la oportunidad de compartir tu amor, tu alegría y tu risa, y al compartir encuentras que te sientes incluso más lleno.

No hay necesidad de ir a ninguna parte o de hacer un esfuerzo en especial. Te das cuenta de que puedes disfrutar de la sensualidad sin posesividad o ataduras, que puedes dar a luz a un niño o a un nuevo proyecto con un igual sentido de plenitud en la creatividad.

Todo lo que hay alrededor tuyo parece como si se estuviera unificando ahora. Disfrútalo. Enraízate en ello y deja que la abundancia en ti y alrededor tuyo se derrame.
Leer más...

9 abr. 2013

A pesar de las discrepancias

"Siempre habrá antagonismo y disputas", le dije a un verdadero maestro, "porque es la manera en que funciona la naturaleza. Para que haya positivo tiene que haber negativo, para que haya luz tiene que haber oscuridad. En todo hay fuerzas opuestas, así que resulta utópico imaginar una humanidad sin bandos contrarios, y por lo tanto sin choques y enfrentamientos. Es ilusorio soñar con un mundo en paz".

"Le falta una pata a tu razonamiento", me respondió. "Si afirmas que en todo hay opuestos, entonces también ha de haber un opuesto al hecho de que en todo hay opuestos".

"Pero eso, para la mente racional, es algo difícil de entender", agregó el maestro, ante mi gesto de confusión.

"Mejor piénsalo así", señaló. "Hay algo en la naturaleza que tiende a la división, eso es cierto. Pero hay algo más poderoso, que tiende a la unión. Las fuerzas de atracción terminan siendo siempre más potentes que las de rechazo. Esa es la razón por la cual el universo sigue existiendo. Y esa es la razón por la cual, pese a todas sus discrepancias, la humanidad sigue conviviendo".


Tomado de 
El Zentido de la vida
Leer más...